lunes, 23 de julio de 2012

ESTACIONES

QUINCUAGÉSIMO TERCER POEMA

















FUE SU CORAZÓN UN PÁJARO DE ALAS BLANCAS
TAN VIVO Y TAN LLENO DE DULZURA
QUE HOY RETUMBA TODAVÍA POR LOS ALEROS DEL CANDOR.
FUE SU CORAZÓN UNA VERDE PRADERA
TAN VIVA, TAN CÁLIDA, COMO LOS PÉTALOS DE UNA FLOR,
QUE AÚN MARCHITOS, NO LES QUIERO DECIR ADIÓS.
SUS OJOS COMO DOS SOLES EN LLAMAS
EN ALGÚN INSTANTE DETENIDO
ME ANUNCIARON LA PARTIDA, SIN EQUIPAJE Y CON DOLOR.
SE MARCHÓ UNA NOCHE DE INVIERNO
SIN NADA MÁS QUE MIS MANOS ALZADAS
Y SIN VOLTEAR LA MIRADA, SU FIGURA SE PERDIÓ.
ESE SER QUE UN DÍA PRONUNCIÓ QUE ME AMABA
ME DEJÓ SU RECUERDO Y UNA FLOR
LLEVÁNDOSE CONSIGO TODAS LAS ESTACIONES DE MI AMOR.

María Magdalena

Desde Madrid, España

magguivilla@yahoo.es


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