jueves, 26 de julio de 2012

SIN TIEMPO

QUINCUAGÉSIMO NOVENO POEMA
















En un día sin tiempo,
todo puede derrumbarse.
Pueden caer ante tus ojos
los velos más oscuros,
las caretas más perfectas,
las sonrisas más ficticias.
En un día sin tiempo,
todo puede acabar,
pararse los relojes,
cambiar el norte
en la brújula de la vida,
crecer los escalones
donde antes era fácil ascender.
En un día sin tiempo,
puede acabarse el aire,
perder sabor lo dulce,
endurecerse lo tierno, y más.....
depende de la vida,
depende de los sueños,
depende de los duelos,
esos que de una sola vez,
hacen ver realidades que duelen.
Sin embargo.....
En un día sin tiempo,
se viven despertares,
tan fuertes y benditos,
que anulan las tinieblas,
devuelven los motivos,
encienden las sonrisas.
En un día sin tiempo,
la melodía se escucha,
penetra en los sentidos,
invade suavemente el alma,
despierta la sonrisa.
En un día sin tiempo,
una pequeña lágrima
que brota de una emoción sincera
puede regar un valle,
una sola mirada
puede iluminar una vida,
una sola palabra
puede escribir un libro,
un sólo momento
puede trascender a la eternidad.
En un día sin tiempo....
Suceden muchas cosas,
sucede todo, en un sólo momento.......
sucede la eternidad,
al mismo tiempo, en todo lugar,
con distintos motivos.
Por suerte, en un día sin tiempo,
sucede la bendita vida,
esa que, aún en el último minuto,
estaremos aprendiendo a vivir.
La vida, esa loca enamorada de lo eterno,
de lo mágico, de lo trascendente, de lo sublime.
La vida, mitad risas, mitad lágrimas....
abriéndose camino, hacia lo verdadero,
hacia lo que somos, ese ser que,
sin proponérselo trasciende,
bendita e irremediablemente.
En un día sin tiempo sucede la vida,
esa amiga, compañera,
conductora del camino,
y nos invita a bailar
en una danza de fe,
amor, y eternidad.
La vida, nunca tan preciada
como cuando está en peligro,
nunca tan buscada como cuando
se espera entre los brazos.
Con el alma hecha pimpollo,
con los brazos hechos cuna,
con la voz hecha canción,
con las manos hechas plegarias
y con los ojos puestos en la eternidad.

La vida, dar a luz, ver la luz,
en un día sin tiempo......
y gracias a Dios,
a pesar de todo tiempo.

Marcela Gutilla (Untiempoparacadacosa Mg)

Desde Mendoza, Argentina.

untiempoparacadacosa@gmail.com

11 comentarios:

  1. Gracias por compartir!

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  2. Marcela, es un hermoso poema ¡Enhorabuena! Tempus fugit

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    1. Gracias! Cuanto tiempo ha pasado! Saludos!

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    2. Muchas gracias por comentar!Saludos!

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  3. BELLISIMO POEMA MARCE, TE FELICITO, SOS UNA GRAN ESCRITORA.

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    1. Muchas gracias! No había visto esos comentarios!Saludos!

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  4. Me encantaa marce!! Una geniaa, FELICITACIONES!!

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    1. Muchísimas gracias! Qué sorpresa!

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    2. Muchísimas gracias! Abrazo!

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    3. Muchas gracias a todos por sus comentarios! Después de seis años, ha sido una grata sorpresa leerlos! Abrazos!

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