lunes, 23 de julio de 2012

BUSCÁNDONOS

CENTÉSIMO VIGÉSIMO NOVENO POEMA


















Mira el final de ese horizonte
o mide el manto de la noche,
sostenido entre velas derretidas
y amapolas hambrientas.

En mi abismo naciente
cuidé cada uno de tus llamados,
recogí las pistas que suspiraste
hasta enterrar mi presente.

Sigilosas cascadas internas
mencionan tu nombre,
el oliage refresca mis labios
reflejan mis pasos... cubren mis penas.

Tu belleza fué mi anhelo
lúcida presencia,
cálida, apacible y sumisa
en esos tiempos...

Más la angustia memoria
suele reflejar lágrimas negras
sin retorno al olvido
o callar tu ausencia.

Inmóvil al destino
me sumerjo en inercia,
recuerdo de tus besos...
yacida en tristeza.

Sin ver el ocaso
sin perder la paciencia,
escucho tus sigilosos pasos
hacia nuestra propia condena.

Y las inequívocas
pero risas perpetuas,
no dejarán pista alguna
ni escape del averno que nos espera...


Karla Elizabeth Igor Hernández.
Desde Puerto Montt, Chile.
leanne_play@hotmail.com

1 comentario:

  1. me parece muy hermoso este poema, es llamativo al tema que se da a diferencia de los otros que son igual de buenos.

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